Please feel free to read and cite any published document: Silvia Mariela Méndez Prado, smendez@espol.edu.ec ESPOL Polytechnic University, Escuela Superior Politécnica del Litoral, ESPOL, Faculty of Social Sciences and Humanities, Campus Gustavo Galindo Km 30.5 Vía Perimetral, P.O. Box 09-01-5863, Guayaquil, Ecuador.

miércoles, 4 de marzo de 2026

De control reactivo a cultura tributaria basada en conocimiento y legitimidad

A pesar de su importancia, en el país han existido pocos esfuerzos sistemáticos para medir la cultura tributaria con herramientas validadas. Las iniciativas públicas se orientan a informar o capacitar, pero no siempre cuentan con instrumentos que permitan evaluar si estas acciones generan cambios reales en las percepciones y conductas de los contribuyentes. Una estudio científico desde ESPOL a 435 personas residentes en Guayaquil analiza cómo distintos grupos de la población económicamente activa comprenden y perciben el sistema tributario, cuáles son las principales tensiones que emergen y qué implicaciones pueden derivarse para el diseño de políticas públicas más efectivas.

El estudio no solo midió percepciones individuales, sino que construyó un instrumento robusto que funciona como un “termómetro fiscal”, capaz de evaluar la cultura tributaria y servir como base para futuras mediciones y comparaciones.

En Ecuador, el debate sobre el cumplimiento tributario suele centrarse en la evasión, las sanciones o la necesidad de aumentar la recaudación. Sin embargo, esta mirada tiende a simplificar un fenómeno que es más complejo y profundamente social. El pago de impuestos no depende únicamente de la obligación legal o del control estatal, sino también de la manera en que los ciudadanos comprenden el sistema tributario, perciben su equidad y confían en el uso de los recursos públicos.

La cultura tributaria adquiere relevancia como un concepto que integra conocimiento, actitudes y comportamientos frente a las obligaciones fiscales. No se trata solo de saber cuánto o cómo pagar, sino de la disposición ética a contribuir y del grado de legitimidad que se le otorga al sistema. Cuando esta legitimidad se debilita, el cumplimiento deja de ser una convicción y se transforma en una imposición.

La escala de cultura tributaria

Se disenó y aplicó un instrumento tridimensional (actitud, comportamiento y conocimiento) de 54 preguntas en un muestreo por conveniencia resultando la predominancia femenina (51,03%), la formación media y superior, y el nivel universitario de pregrado (42,76%).  87,13%  de ellos reside en zonas urbanas y el 95,17% cuenta con acceso a internet. En cuanto a la situación ocupacional, el 36,32% trabaja en relación de dependencia y el 27,82% desarrolla actividades de emprendimiento formal con RUC. Respecto a ingresos mensuales, el 38,85% se ubica entre USD 400 y USD 1.000, y el 40,92% entre USD 1.001 y USD 3.500, rangos correspondientes a niveles bajos y medios de la población económicamente activa según el INEC (2022). Esta heterogeneidad permite analizar la cultura tributaria desde distintas realidades económicas y laborales.

La escala superó con holgura  las pruebas de confiabilidad y validez, y  el índice fue estandarizado y reescalado en una métrica de 0 a 100 para obteber cinco niveles de medición de la culutra tributaria: muy bajo (0–20), bajo (20–40), medio (40–60), alto (60–80) y muy alto (80–100).

La  percepción y opinión tributaria

Combinación preocupante es el desconocimiento técnico, percepción negativa del comportamiento colectivo y débil interacción institucional.

·       El 49% de los encuestados señala que la falta de información o conocimiento es una de las principales razones para no declarar actividades económicas.

·       El 62,3% considera que la mayoría de los ecuatorianos no cumple adecuadamente con sus obligaciones fiscales.

·       El 52,2% indica no haber recibido recordatorios del SRI, y un 10,8% ni siquiera recuerda haber tenido contacto con la institución.

Se identificó que percepciones negativas sobre la justicia del sistema tributario se asocian con niveles más bajos de cultura tributaria, lo que confirma que la confianza institucional juega un papel determinante en el cumplimiento voluntario.

Nivel y distribución de la Cultura Tributaria

El conocimiento es la dimensión más desigual dentro de la cultura tributaria.

El Índice de Cultura Tributaria (ICT), medido de 0–100, alcanzó una media de 61,98, ubicando a la muestra en un nivel medio–alto.  Sin embargo, la desviación estándar de 18,34 revela una dispersión considerable, es decir, no todos los grupos presentan el mismo nivel de cultura tributaria.

·       El 68,54% se concentra en niveles medio y alto.

·       Un 14,15% se ubica en niveles bajo y muy bajo.

·       Solo el 1,05% se encuentra en nivel muy bajo del ICT general.

Al analizar por dimensiones, los resultados del concepto tridimensional se resumen en una Actitud Tributaria con la media más alta comparada de 71,64, con una mayor concentración en el nivel alto (47,88%). El Comportamiento Tributario muestra coherencia entre actitud y práctica, con 45,29% en nivel alto. El Conocimiento Tributario es la dimensión más dispersa (Desviación estándar = 20,43), con un 24,84% concentrado en niveles bajo y muy bajo.

La fiscalización y la comunicación institucional tienen efectos positivos en los contribuyentes.

Los datos permiten identificar patrones importantes:

·       Quienes reportaron haber sido auditados presentan un promedio de cultura tributaria superior (77,54) frente a quienes no lo fueron.

·       Quienes recibieron recordatorios del SRI alcanzan un promedio de 73,12, frente a 52,89 en quienes no los recibieron.

·       El grupo que declara no cumplir por falta de información registra un ICT promedio de 58,92.

Esto sugiere que la fiscalización y la comunicación institucional tienen efectos positivos, pero también que una parte importante del incumplimiento no responde a intención evasiva deliberada, sino a limitaciones informativas.

La discusión

Los resultados muestran una realidad más compleja de lo que suele asumirse en el debate público. Si bien el Índice de Cultura Tributaria ubica a la muestra en un nivel medio–alto (61,98), la dispersión interna y las diferencias entre dimensiones revelan brechas importantes.

La dimensión con mayor solidez es la actitud tributaria, lo que indica que existe, en términos generales, una disposición normativa favorable hacia el cumplimiento. Sin embargo, el conocimiento tributario presenta mayor variabilidad y concentración en niveles bajos y muy bajos. Esta diferencia sugiere que muchos ciudadanos reconocen la importancia de cumplir, pero no necesariamente cuentan con la información o las herramientas suficientes para hacerlo adecuadamente.

Los resultados de percepción tributaria refuerzan esta tensión. Casi la mitad de los encuestados identifica la falta de información como una razón para no declarar actividades económicas, mientras que una mayoría considera que otros ciudadanos no cumplen correctamente. Esta percepción colectiva puede debilitar la legitimidad del sistema y afectar la motivación individual para cumplir.

Por otro lado, los datos muestran que la interacción institucional importa. Los participantes que han sido auditados o que han recibido recordatorios del SRI presentan niveles más altos de cultura tributaria. Esto sugiere que la presencia institucional y la comunicación activa pueden influir positivamente en el comportamiento fiscal.

En conjunto, los resultados muestran que la cultura tributaria presenta una estructura interna desigual: mientras la actitud normativa es relativamente sólida, el conocimiento técnico constituye la principal brecha. Esta asimetría permite comprender por qué la disposición a cumplir no siempre se traduce en cumplimiento efectivo.

Implicaciones para la Política Pública y Gestión Tributaria

Los hallazgos del estudio tienen implicaciones directas para la política pública. En primer lugar, evidencian que las estrategias de política tributaria deben diferenciar entre control, comunicación y formación. La fiscalización genera efectos positivos, pero las brechas en conocimiento muestran que existe un espacio relevante para intervenciones educativas mejor diseñadas.

En segundo lugar, los resultados subrayan la necesidad de diferenciar entre informar y educar. La información aislada no necesariamente transforma comportamientos. La cultura tributaria se construye como un proceso acumulativo que involucra experiencias, percepciones y confianza institucional. Por ello, las estrategias de educación fiscal deben estar diseñadas con objetivos claros y acompañadas de mecanismos de evaluación que permitan medir su impacto.

Contar con una Escala de Cultura Tributaria validada ofrece una herramienta concreta para este propósito. Su aplicación periódica permitiría identificar grupos con mayores brechas, evaluar intervenciones y orientar de manera más eficiente los recursos públicos destinados a programas de educación y comunicación fiscal.

Finalmente, el estudio sugiere que fortalecer la cultura tributaria implica también fortalecer la legitimidad institucional. La percepción de equidad, transparencia y eficiencia en el uso de los recursos públicos constituye un elemento central para consolidar el cumplimiento voluntario. Sin confianza, el sistema depende en exceso del control; con legitimidad, el cumplimiento puede sostenerse en la convicción.

    Por: S. Mariela Méndez Prado*, Dennis Cabrera Rodríguez.

    Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de ESPOL

    *smendez@espol.edu.ec

PALABRAS CLAVE

  • Cultura Tributaria
  • Educación Tributaria
  • Evasión Fiscal
  • Validación de Escala
  • Confianza Institucional
  • Transparencia Pública

HIGHLIGHTS 

1.     Combinación preocupante es el desconocimiento técnico, percepción negativa del comportamiento colectivo y débil interacción institucional.

2.     El conocimiento es la dimensión más desigual dentro de la cultura tributaria.

3.     La fiscalización y la comunicación institucional tienen efectos positivos en los contribuyentes.

4.     Incumplimiento no responde a intención evasiva deliberada, sino a limitaciones informativas.

5.     El Índice de Cultura Tributaria ubica a la muestra en un nivel medio–alto (61,98), la dispersión interna y las diferencias entre dimensiones revelan brechas importantes.

6.     El conocimiento tributario presenta mayor variabilidad y concentración en niveles bajos y muy bajos.

7.     La falta de información como una razón para no declarar actividades económicas

8.     La interacción institucional importa. Los participantes que han sido auditados o que han recibido recordatorios del SRI presentan niveles más altos de cultura tributaria.

9.     La actitud normativa es relativamente sólida, el conocimiento técnico constituye la principal brecha.

10.  Las estrategias de política tributaria deben diferenciar entre control, comunicación y formación.

11.  La necesidad de diferenciar entre informar y educar.

12.  Contar con una Escala de Cultura Tributaria validada

13.  Fortalecer la cultura tributaria implica también fortalecer la legitimidad institucional.

14.  Sin confianza, el sistema depende en exceso del control; con legitimidad, el cumplimiento puede sostenerse en la convicción.

 

 

 

 

 

 

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