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martes, 7 de junio de 2016

Dinero electrónico, banca móvil y monedas sociales complementarias, sus diferencias.

Mientras escuchaba las críticas a la implementación del dinero electrónico en Ecuador y me comentaban lo interesante de la iniciativa de desarrollo de monedas sociales complementarias dentro y fuera de Ecuador, pude notar la importancia de explicar el enfoque y dinámica que tiene una moneda social complementaria vs e-money (dinero electrónico) vs banca móvil. Los tres son diferentes entre si, pero sea por la dinámica de la transacción: sistema, coordinación o, forma de pago tienden a confundirse; por lo que consideré pertinente una revisión de los tres temas para aportar a la discusión racionalizada sobre su pertinencia.

Publicado por Revista Gestión # 265,  julio/agosto 2016: Ver Artículo
Replicado por revista Focus # 071, octubre 2016: Ver artículo

Empezaré con el tercero, la banca móvil es un medio por el cual un banco trata de llegar a sus usuarios de manera más dinámica en la oferta de sus servicios; por lo que, además genera la oportunidad de cobro de servicios demandados por está vía.

Para simplificar, el celular o móvil sería la versión moderna de acceso a la banca si se considera la línea de evolución que inicia desde la Agencia bancaria hacia el Cajero automático-ATM-, la Banca online y hasta el Corresponsal no bancario (un tercero actuando como delegado del banco). Todos ellos, en cada una de sus formas, junto a la banca móvil, son simples canales de acceso del cliente o de oferta de servicios del banco; que en la medida que cada uno de las instituciones financieras lo diseñe, ofrecen más o menos servicios diferenciados en precios, bajo la forma  de comisión.

La banca móvil es un canal más de acceso a los servicios de la institución financiera que lo oferta.

El e-money por su parte es un sistema monetario, así como el euro en Europa y el dólar en Ecuador como nueva moneda, el e-money puede ser una moneda circulante nueva en denominación o simplemente diferente por su forma de anotación electrónica y el origen de su nombre radica en que por su condición permite mediante sistemas interconectados las transacciones automatizadas y sin uso de papel moneda o metálico, con una anotación en cuenta se acelera la dinámica de transacciones y se quita presión de liquidez a la moneda tangible.

En los países diferentes al Ecuador en donde por ley no se  ha establecido la soberanía sobre la emisión monetaria, el e-money se maneja mediante sistema de emisión privada, es decir, pueden haber 1, 2, 10 bancos -dependiendo el tamaño de la economía, el orden del mercado entre otros factores-, pero cada banco emite su moneda electrónica con el cual sus clientes pueden hacer transacciones entre quienes formen parte de la red y donde el banco actúa como cámara de compensación y emisor de la moneda.  

En los países donde el dinero electrónico es privado estamos tratando de un sistema con soberanía compartida, con una moneda pública oficial y sistemas de monedas privados coordinados por cada banco emisor; con las facilidades inherentes a la tecnología, que mejora los niveles de transaccionalidad, sin hacer uso del papel moneda circulante; quitando así la presión monetaria propia de economías con falta de liquidez.

El problema generado por los sistemas e-money privados, vista la experiencia compartida en el e-money council de Sudáfrica  2011, es que tienen problemas de interoperabilidad; es decir, por propia fuerza de mercado o factores de competencia no existen los acuerdos entre bancos que permitan a su vez una interrelación entre sus sistemas; y siendo privados, exclusivos en cuanto al cobro del servicio, para el cliente que forma parte de una red, resulta excluyente no formar parte de otra y allí la dinámica de desarrollo del sistema genera limitaciones para objetivos como el aumento  de la bancarización, en lugares recónditos inclusive.

La libre competencia que mencionan los co-idearios del e-money privado se  afecta en términos prácticos, ya que los bancos medianos y pequeños  tienen limitaciones de recursos para desarrollar  sistemas competitivos, lo cual lleva la concentración y polarización del poder de emisión de moneda a 2 a 3 bancos con posibilidades de inversión en plataformas robustas y sistemas macros, oligopolizando el mercado, en un tema delicado como es la moneda circulante, de control soberano como se tendió en el siglo 20.

En el e-council del 2011 de Lafferty group https://drive.google.com/file/d/0B0PKglELSJX0amFnbVRZQ1BZOFE/view , tuve la oportunidad de explicar  como docente-investigador   del modelo ecuatoriano, que en su momento se había propuesto para su inmediata implementación y para todos los banqueros centrales de Africa y Asia presentes, fue de gran interés reconocer que un sistema estatal de e-money daba las garantías para evitar los problemas de  no interoperabilidad.

El e-money público al ser un sistema unificado y global, permite la bancarización al 100% por los criterios de inclusión de maximización de uso de la plataforma ya desarrollada y probablemente a un costo más bajo que el privado; lo que si limitaba  la oportunidad de negocio a la banca privada que en la oferta de sus servicios y de exclusividad de red, no le era posible reportar ese ingreso por el rubro del club de moneda electrónica.

Al igual que a los sistemas de e-money privados se les asigna el riesgo de colusión ya que con el poder del mercado pueden excluir e imponer precio,   a los sistemas públicos se les reconoce la posibilidad al igual que los privados de emitir mas unidades monetarias de las permitidas, con el agravante que el controlador para el sector público sea una entidad par, lo que expone a la emisión monetaria inorgánica  con  el poder inflacionario que conlleva.

Visto así los problemas de ambas partes, el riesgo es el mismo en el sector privado; pero la salvedad se genera, en que al ser un negocio donde el poder de control no esta atomizado como en el sector publico, la rendición de cuentas es ante un regulador externo y no tienen intereses en crear más dinero del debido por los riesgos que pueden implicar y por el control que ejercerían sobre ellos las instituciones reguladores y supervisores afines del gobierno central; no así, el mismo gobierno al sector publico donde si los poderes están relacionados no existe garantía de un control real.

Independiente de llegar a concluir si el e-money debe ser público o privado, lo relevante aquí es comprender que el e-money es un sistema de unidades monetarias de intercambio y que su relación con las monedas sociales complementarias MSC se basa en que éstas se generan desde una acción colaborativa y participativa entre las personas y no con la intermediación de un coordinador, sea el banco central si es de origen público o el banco privado, en el otro caso.

Las MSC, son sistemas monetarios al igual que el e-money que en efecto pueden tener la característica de e si usan los sistemas electrónicos para compensación, de móvil si usan los celulares para sus operaciones y creo que esa flexibilidad en el uso de sistemas ha generado su confusión en la percepción de valor entre estos 3 temas.

Una MSC puede ser el club de acumulación de millas de vuelos, los puntos acumulados en su almacén favorito como programa de fidelización de clientes o, una nueva moneda que el Alcalde o autoridad  de su ciudad desarrolle para compensar transacciones.

Para saber un poco más sobre las bondades de la MSC sugiero leer el artículo Monedas complementarias y sociales en Ecuador: pertinencia y sustento de la moneda vigente publicado en la revista gestión #254 de agosto 2015, ya que la intención de este artículo es establecer en líneas generales la comparación entre estos tres temas mobile banking vs e-money vs MSC que tienden a ser confusos para muchas personas y no en el detalle de bondades de cada uno.

Los sistemas de MSC pueden generarse de manera paralela al sistema público como lo haría un e-money privado con la connotación que pueden llamarse puntos, millas o moneda con nombre. Pueden guardar similitudes en la medida de la fortaleza  que tenga la plataforma  informática para coordinación y control; pero, siempre se diferenciará por la razón básica de que  generalmente es sin intermediación de un gobierno o un banco privado.

MSC es generalmente un sistema privado, pero de personas que se agrupan para el desarrollo de una actividad asociativa de compra y venta con un medio de pago de reconocimiento y confianza del grupo. Aunque nombren a un coordinador como cámara de compensación, en algunos casos, necesaria para su administración y control; su principal diferencia con el emoney y la banca móvil, es la ausencia de participación de intermediarios, bajo la forma de instituciones financieras como proponentes, por ejemplo.

Si tuviera que encontrar un símil para explicar las similitudes y  por descarte la diferencias entre ellas, las MSC serían como el mercado de valores o la Bolsa de valores; donde la gente se pone de acuerdo para realizar transacciones y eliminar los costos de intermediación y que el e-money sea público o privado sería una suerte de mercado bancario que es lo opuesto -o complementario depende del punto de vista con que se lo vea-, donde existe una intermediación de una institución que lidera y propone su desarrollo y por ello  la administración, control y aceptación no es consensuada sino aceptada.

El dilema de E-money y MSC, refiere a la eterna disputa de mayor credibilidad, entre el mercado de valores (desintermediación financiera) y del sector bancario (intermediación financiera). Los MSC serían el símil del mercado de valores y el segundo, al del sector bancario, no solo por la dimensión sino por el control centralizado. La banca móvil es solo un canal de atención de los bancos y su relación es ajena a los otros 2 temas.

Aunque las dinámicas de desarrollo de los sistemas tiendan a relacionarlos como similares o las diferencias no se perciban tan claras, la diferenciación entre ellos aquí expuesta, espero permitan al lector comprender su alcance e interrelación. El tema está en boga.

Por
Mariela Méndez Prado
Profesora  titular de Finanzas de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas


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