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domingo, 19 de febrero de 2012

Evaluación universitaria 2009-2012: Disyuntiva entre la formación de expertos o científicos

Son contrapuestos los enfoques respecto al desarrollo universitario pero particularmente considero que el estado ideal de las universidades, es el equilibrio entre la generación de profesionales expertos, para la aplicación y profesionales investigadores, con capacidades potencializadas para crear nuevas formas de conocimiento.

Las personas al momento de elegir si  quieren ser expertos o investigadores, podrían considerar entre otros, su vocación, realidad económico-social y sus prioridades personales.

Publicado por revista FCSHopina #9, jun 2012: Ver artículo

En el segundo tipo se centran los PhD (Philosophy Doctor) cuyo papel en una universidad es de gran relevancia, calificados en la frontera del conocimiento, cuentan con las herramientas para investigar y ubicar documentos de estudio de última generación y permiten la actualización continua de las universidades.

Lo que se lee en las publicaciones de difusión masiva son, generalmente, teorías analizadas varios años atrás por estos investigadores natos, que permiten el desarrollo del conocimiento y mejores practicas, lo que también asegura el nivel de producción e innovación del conocimiento que requiere una universidad de calidad.

Es imperativa la asimilación de este tipo de enfoque sobre investigación y desarrollo, en una sociedad en la que hoy sus IES no muestran inclinación hacia la investigación, donde el mercado laboral y las empresas estimulan la incorporación de expertos, donde existe un incipiente respeto a la propiedad intelectual y escaso desarrollo de nuevas tecnologías.

Por ello, la evaluación de desempeño que realizó el CONEA (Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior) en el 2009 a las IES (Instituciones de Educación Superior) fue un primer paso para conocer las condiciones de la educación universitaria en Ecuador. El modelo, perfectible totalmente en su forma, fue un buen aporte para el del análisis de la estructura del sistema educativo universitario.

El esquema con el que se calificó a las universidades se estructuró en un 41% dedicado a la Academia, 35.4% a Estudiantes y Entorno, 15, 10% a Investigación y 9% a Gestión. El peso asignado a investigación fue relativamente bajo comparado con otras universidades de prestigio internacional, por lo que estoy convencida que en cuanto a centros de educación, no caben diferenciaciones entre instituciones de países de mayor y menor desarrollo.

Resultado de la evaluación, se mostró que las universidades, creadas desde 1995, obtuvieron las peores calificaciones, por lo que un ejercicio interesante a realizar seria revisar si estas deficiencias estuvieron presentes desde su apertura, responsabilidad compartida de su desempeño con el ente regulador que aprobó y supervisó su operación durante 14 años sin encontrar razones suficiente para su cierre.

Fue un llamado de atención para la administración estatal que 13 de 26 universidades públicas se encontraran clasificadas entre C y E l (las calificaciones fueron de A a la E, donde E es el peor desempeño) o que exige una evaluación real de la calidad del gasto que se viene asignando y la necesidad de fortalecer las universidades ya creadas.

El informe también mostró que los espacios, que antes eran ocupados por los institutos tecnológicos para la formación de técnicos en áreas respectivas, han sido desplazados por la transformación de varios de ellos en universidades, sin cumplir los estándares para el cambio de denominación, y que por demandas del mercado se han volcado a carreras universitarias con títulos de ingenierías con formación poco robusta, generando sobre oferta de titulados universitarios y menos técnicos formados desde Institutos, causando una marcada distorsión.

Muchas multinacionales, hoy, solicitan a sus nuevos postulantes haber cursado una maestría en el extranjero y el dominio de 2 idiomas mínimo, para poder filtrar lo que en demasía el mercado oferta y seleccionar personal calificados a sus intereses.

En la evaluación realizada se mostraron estadísticas de un alto sesgo a estudiar carreras administrativas lo que puede ser explicado por la rápida colocación en ambientes laborales lo que fue dejando vacíos puntuales en la formación de Ingenieros civiles, mecánicos, minas, petróleos, hidráulicos y demás carreras técnicas, para los cuales no hay suficiente demanda de formación, en un país enfocado en los últimos años a proyectos de minería, hidroeléctricos y de construcción en general.

Por su parte, las estadísticas, según el TOP 200 en Latinoamérica (webometrics, 2011), corroboran que la primera universidad ecuatoriana, en la calificación realizada por CONEA, ocupa el puesto 34 y que la segunda es la número 134 en esa escala. , resultado no tan alentador en términos comparativos.

Entre las propuestas que planteo el CONEA en su evaluación 2009 estuvieron: 1) Depuración de universidades, el tratamiento de las 26 universidades con calificación E. 2) Supresión gradual de extensiones universitarias por la sobreoferta de 145 extensiones universitarias que no cumplen, según la evaluación, los parámetros de docencia e infraestructura y que en demasía causan distorsiones en la formación. 3) Regulación de la oferta académica, control sobre el otorgamiento de títulos en combo, carreras Express o el otorgamiento de niveles de ingeniería con grandes debilidades formativas. 4) Fortalecimiento del sistema de postgrado, basado en el análisis independiente a: FLACSO, Instituto de Altos Estudios Nacionales y Universidad Andina Simón Bolívar como Universidades de postgrado.

Al respecto, Eugenio Lloret explica: “La universidad moderna no sustituyó a la universidad tradicional; la universidad de excelencia coexiste con la universidad de incipiente desarrollo y calidad académica. Por otra parte, frente a la universidad elitista que se multiplicó en el Ecuador, está la universidad pública y su explosivo crecimiento bajo el gobierno de una abultada burocracia administrativa”.

Adicionalmente, en ese informe, se definieron políticas de largo plazo como: a) Armonización de conceptos y prácticas en la educación superior, b) Recuperación de la memoria y entidad histórica universitaria, c) Ampliación de la democracia universitaria, d) Desarrollo de un sistema integral de carrera del docente e investigador, e) Garantía de igualdad de oportunidades, f) Promoción de la investigación científica y aseguramiento de su pertenencia social.

Por ello se propuso que las 26 universidades catalogadas como E se les adjudiquen un cambio de denominación o se sujetaran a un periodo de transformación mínima en un plazo de 2 años, con estricto seguimiento del pensum académico y de las reformas estructurales que se desarrollen, incluida la Escuela Politécnica Estatal de Carchi, de financiamiento público.

En ese esquema de trabajo proyectado hace 3 años, ahora en febrero 2012 somos testigos de la cobertura de los medios sobre esta supervisión ex post a las universidades tipo E, la evaluación de conocimientos impartidos y la posible disolución de muchas de estas entidades.

Como parte de las ideas a rescatar, vistos los resultados, se requieren estadísticas anuales de carreras y de profesionales graduados, para que los individuos puedan conocer brechas de especialización y validarlas con sus intereses de formación, en la que puedan generarse oportunidades de empleo.

La formación universitaria bien conducida podría relacionarse con incentivos para la obtención de objetivos como especializar a profesionales en áreas requeridas del mercado para la aplicación o investigación.

Con el estudio sin duda se sentó un precedente, en el 2012 el tema vuelve a cubrirse en los medios por la revisión de las universidades tipo E. Esperamos que la creación de futuras IES en Ecuador siga estándares globales de calidad. El compromiso de formación de alto nivel debe ser asimilado por todos, porque una universidad debe ser igual aquí, en Alaska, EE.UU. o el Caribe

Mariela Méndez Prado, MSc.
Profesor de Facultad de Economía y Negocios de ESPOL
smendez@espol.edu.ec



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