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domingo, 19 de diciembre de 2010

El SUCRE latinoamericano vs. el EURO... o probablemente ¿DOPPELMARK EUROPEO?

A pedido de OMFIF.ORG se elabora un documento resumen del gran andamiaje de la nueva arquitectura financiera NAFR para Latinoamérica, conectando los ejes del SUCRE, Banco del Sur y Unasur con la unión monetaria en Europa y los estragos que hoy vive con la presión de cambio del Euro por una nueva moneda propuesta "Doppelmark". El estudio cuestiona la dinámica de desarrollo de la unión monetaria en Latinoamérica e invita a la reflexión sobre su pertinencia.
Publicado por Revista Gestión, Marzo 2011: Ver Artículo

Publicado por OMFIF.ORG, Bulletin Febrero 2011: Ver Artículo
The bulletin (Online)   ISSN 2398-4244


Habiendo transcurrido más de 10 años de implementación del euro como moneda común y aproximadamente 40 años desde la concepción de la Unión Monetaria Europea, hoy bajo un contexto de crisis financiera internacional y particular en la unión Europa, se cuestiona con fuerza la introducción del Doppelmark con una conversión de 2 a 1 con el Euro, confirmando su leve conexión con el ex marco alemán que hasta antes del euro era la 2da moneda “reserva de valor” más demandada.



Este principio de integración que ganó gran reputación hacia el fortalecimiento de una moneda común sobre el dólar, es probablemente uno de las mayores referencias para que desde el 2007 en América Latina (AL), especialmente el grupo del ALBA(integrado por 8 países: Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Mancomunidad Dominica, Ecuador, Nicaragua, S. Vicente y Granadinas y Venezuela) haya querido seguir su ejemplo con la implementación del SUCRE (Sistema Único de Compensación Regional) cuyo factor de conversión es de 1.25 USD, valor que representa “un punto de equilibrio entre el dólar y el euro, lo que será fortalecido por el nivel de intercambio y el propio desarrollo económico de los países.”, según las autoridades financieras venezolanas.



El SUCRE, aprobado en octubre de 2009 y con entrada oficial en enero de 2010, es una unidad de compensación de cuentas que procura como grupo sustituir el uso de la moneda norteamericana como divisa referencial en el comercio para evitar la pérdida del circulante de la moneda local (pesos, córdobas, bolívares, etc.) y ahorrar los costos de transacción entre monedas (principalmente la variación de precios del USD).



Los creadores del SUCRE explican que su valor se calcula de una canasta de monedas locales y de divisas de uso generalizado a nivel mundial para el comercio entre sus miembros. La participación de la moneda de cada Estado corresponde al peso relativo de su respectiva economía y de su participación en el comercio en el conjunto de las economías que participan en el SUCRE así como de su comercio recíproco.



En Latinoamérica existen 3 precedentes a la intención de uso de una moneda de compensación de pago antes del SUCRE:
• La experiencia de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI); un mecanismo conformado por los bancos centrales de doce países, entre los que se establecen líneas de crédito en dólares y crean un sistema de compensación de los saldos que registren las cuentas de cada uno de ellos.
• La experiencia Centroamericana (SICA); tienen la iniciativa de definir políticas de desarrollo monetario y financiero para Centroamérica, incluyendo un estudio sobre el establecimiento (restitución) de la Cámara de Compensación Centroamericana y la creación de una moneda centroamericana.
• El acuerdo bilateral de sistema de pagos argentino-brasileño; el sistema de pagos bilateral elimina la necesidad de utilizar una tercera moneda entre ambos países, propiciando un mejor acceso de las pequeñas y medianas empresas a transacciones en sus propias monedas y con ello fortalece el mercado de cambio regional Peso-Real.
Así, el establecimiento de la Unidad de Cuenta Común SUCRE, con una Cámara de Compensación de Pagos y un Fondo de Estabilización y de Reservas con aportes de los países miembros procuran dar cuerpo a una Nueva Arquitectura Financiera Regional NAFR en AL, en la que se destaca también la incorporación del Banco del Sur.


El acuerdo para la fundación del Banco del Sur se firmó en Argentina en diciembre de 2007, la propuesta venezolana tuvo la aceptación de Argentina, Ecuador, Bolivia, del Brasil, el Paraguay y el Uruguay, los que conformaron su legitimación.


Su principal función es otorgar préstamos a cualquier país para el apoyo a la construcción y financiamiento de proyectos pues se considera que los instrumentos que tradicionalmente se han utilizado no funcionan correctamente, por las exigencias requeridas para su pago, seguimientos de planes de restricción financiera exigidos por ejemplo por el FMI, deplorado según la experiencia de algunos países de AL. Buscan eliminar además la dependencia de los organismos financieros internacionales, donaciones, Ayuda Oficial al Desarrollo, etc.


El Banco del Sur tiene un capital inicial de US$7 000 millones y pese a que los aportes individuales son diferenciados tendrán igual voto sus 7 miembros. Cuenta con su acta fundacional pero su puesta en práctica está pendiente por la falta la aprobación a nivel de congresos de varios países para la ejecución de las aportaciones respectivas.


La implementación del Banco del Sur se considera además un brazo de desarrollo de lo que sería la Unión de Naciones Sudamericanas, UNASUR (parecido a la U.E. en Europa) que entra en vigencia en enero del 2011 con sede permanente: en Quito-Ecuador su Secretaría General y el Parlamento en Cochabamba-Bolivia:


Los planes de integración de los 12 países sudamericanos en UNASUR tienen como antecedente algunas actividades conjuntas:
• Una Carretera Interoceánica, comenzó en el 2005 y a terminarse en 2009, desde Perú a Brasil pasando por Bolivia, dándoles acceso al Atlántico y Pacifico.
• El Gasoducto Binacional, un proyecto energético de integración, entre Ecopetrol de Colombia y PDVSA en Venezuela, iniciado en julio 2006.
• El Mercosur, Bolivia y Chile han establecido que todo su territorio constituye un Área de Libre Residencia con derecho a trabajar para todos sus ciudadanos, sin otro requisito que acreditar la nacionalidad y no poseer antecedentes penales.
• Están pendientes: el Anillo Energético Sudamericano, para que Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay sean abastecidos de gas peruano: el gas de Camisea. El Poliducto Binacional, que permita a Venezuela exportar petróleo al Lejano Oriente a través de la costa pacífica de Colombia, etc.


La búsqueda de la NAFR en AL, está enmarcada en una región donde convergen varios proyectos integracionistas del que hasta ahora se ha logrado como máximo una unión aduanera, dado que las discrepancias arancelarias y la falta de voluntad política han sido una limitante para el buen funcionamiento de los modelos de integración regional.


Bajo ese contexto vale la pena preguntarse si estarían integrándose, en la práctica, a esta nueva forma de compensación países como: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, importantes para la determinación del éxito de integración, no limitados a países con grandes diferencias en PIB y en el valor de las monedas locales, ya que esto genera grandes distorsiones en la determinación de la unidad de cuenta que depende de las monedas nacionales de cada país y del que a su vez se parte para establecer los precios de bienes y servicios .


Debe considerarse además que las administraciones europeas con notables diferencias, inclusive idiosincráticas, a las latinoamericanas y en particular a las del bloque del ALBA, tardaron casi una década solamente en elaborar una canasta de monedas, por lo que se deduce que los esfuerzos a dedicar deben ser superlativamente mayores.


En Ecuador se ha descartado la posibilidad de que el Sucre vaya a sustituir al dólar como moneda local, como el euro fue implementado como moneda común en la unión monetaria, pero las declaraciones del presidente Chávez en Venezuela han sido optimistas que hasta propone pueda convertirse en una moneda de reserva mundial inclusive. Las expectativas entre naciones son diferentes o al menos no son claramente compartidas.


Sobre esa declaración, ¿puede una nueva moneda convertirse en reserva?. Por lo experimentado en el mercado, la comunidad bancaria determina su valor por la profundidad, fuerza y estabilidad de la economía en la que se usa, demanda tiempo su reconocimiento, lo que llevo 30 años a Estados Unidos sobrepasar al Imperio Británico como el centro financiero del mundo (1918) antes de que el dólar se convirtiera en la moneda de reserva global dominante (1945).


¿La posibilidad de uso de una moneda común está realmente fortalecida en la experiencia europea? Hoy ante la crisis económica-financiera de la Unión Europea producto de las divergencias entre los estados económicos de sus miembros, se están cuestionando seriamente la unión monetaria pues su permanencia exige según Gerhard Schröder “ una política económica y de impuestos coordinada entre sus miembros”, que no se puso realmente en práctica en Europa.


Ecuador con el dólar norteamericano vigente como moneda local desde hace 10 años y Bolivia con el boliviano con paridad al dólar, tienen una circulación relativamente estable y la adhesión al SUCRE supondría ventajas en el comercio en países con una moneda diferente al dólar; por lo que tendrían mayor ventaja Nicaragua con el Córdoba de Oro, Venezuela con el Bolívar y probablemente Cuba con el CUC, aunque este último es un caso sui géneris, ya que sin divisa internacional y el no uso del USD en transacciones internacionales, hacen que el CUC opere solo en el mercado interno a tasas de cambio arbitrarias respecto a las divisas extranjeras y al peso nacional, sin mayor fundamentación económica.


Además, si por la forma de valoración propuesta para el SUCRE existe una relación directa con el comportamiento del USD y EURO entonces, cuando el dólar se fortalece el SUCRE también debería hacerlo y así los países dolarizados como Ecuador notarían que es más rentable operar con USD; por otro lado, existe la vulnerabilidad de este sistema hacia las 2 monedas, con la vigencia del EURO o su posible reemplazo al Doppelmark vale la pena analizar qué pasaría.


En Europa se han generado serias complicaciones al integrar países con notables diferencias estructurales y sin políticas coordinadas en la practica, que permitan al menos un desarrollo conjunto (con variantes naturales), los problemas con las PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), muestran que se requiere algo más que un compromiso y empeño común para lograr el éxito en estas iniciativas.


Así, la historia nos muestra que la integración monetaria es el resultado de un proceso de integración económica previa, y no su punto de partida, como lo reflexiona hoy Europa con los resultados de su desempeño en la unión monetaria y que debe considerar también América Latina en la búsqueda de alternativas de solución a su ya histórica exposición a los riesgos económicos y financieros externos.


Desde omfif.org

1 comentario:

Erika Donoso dijo...

Muy interesante tu comentario. Yo estoy realizando mi tesis de graduaciòn sobre el SUCRE y pienso que Latinoamerica historicamente ha avanzado en su proceso de integracion y el SUCRE es un paso màs en este sentido.