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martes, 21 de junio de 2011

Del Foro AISS 2011 en Quito: ¿Sistema de reparto, Contribución Individual o mixto?

Del Foro AISS de febrero 2011 en Quito, se recogen las principales ideas de los expertos asistentes contextualizadas en la realidad local.

En el último foro sobre seguridad social realizado en la ciudad de Quito por la Asociación Internacional de la Seguridad Social AISS en el mes de abril de 2011, expositores internacionales, expertos en el área, comentaron el estado crítico de los Sistemas de Seguridad Social –SSS- en América Latina -AL-, donde los sistema de reparto –SR- sufren estragos, los de contribución individual -SCI- se han desmitificado en su efectividad al revisar los resultados sociales de su aplicación y comentaron la tendencia creciente hacia la coexistencia de los dos sistemas SR y SCI, implementados por cada país, en forma y proporciones particulares según su necesidad

Se refirieron características irrenunciables para los SSS, como: universalidad, equidad, solidaridad, eficacia, eficiencia, sostenibilidad, etc. Y de ellas, en el diagnóstico se mencionó que entre las principales debilidades de los SCI estan la ausencia del principio de solidaridad –cooperación de los de mayor a los de menor ingreso-,de universalidad –al no cubrir a todos-, de equidad –este sistema permite que el nivel de sus pensiones sea resultado de los aportes individuales acumulados-, lo cual se alinea a los principios de eficiencia, eficacia y sostenibilidad en la administración de la SSS pero exime al estado de su obligación de garantizar condiciones mínimas de asistencia social, por lo que visto en retrospectiva y sus resultados sociales, la aplicacion del SCI como única alternativa fue un gran desacierto.

En su momento, la implementación del SCI a finales de los 80 surgió como solución a la problemática del déficit actuarial en Chile y los beneficios que a él se atribuyeron lo convirtieron en un referente de administración a nivel latinoamericano, al hacer que cada afiliado se haga responsable de sus prestaciones, se logra una descarga importante del presupuesto estatal asignado a seguridad social, visto como un flujo periódico pero cuando la problemática social se exacerba producto de la ausencia de solidaridad del que goza el SR, el Estado como garante último de los niveles mínimo de bienestar, debe recurrir al incremento de impuestos –mayor carga tributaria-para cubrir esa brecha, trasladar el problema para mañana, lo que en términos de beneficio vs costo, este ultimo termina siendo mucho mayor.

En cuanto a la problemática por la que atraviesan los SSS, ésta se desarrolla bajo un contexto de economías con niveles de empleo informal elevados- alrededor del 47.10% para AL- lo que no permite contar con aportaciones fijas y crecientes, envejecimiento de la población que aumenta las cargas y el gasto social, migración, la crisis económica que genera un entorno adverso para el ahorro y crédito así como su consecuente generación de empleo pro cíclico, lo que afecta a los niveles regulares de aportación de sus afiliados.

Además, los SSS se enfrentan a indicadores de menor distribución de la riqueza de acuerdo al coeficiente de Gini de 0.53 para AL- segun CEPAL 2009-, similar al de Ecuador y significativamente mayor a los países que integran la OCDE con 0.31 y Estados Unidos con 0.38, solo 4/18 países de la muestra presentan un coeficiente relativamente menor a 0.50. A mayor coeficiente, mayor desigualdad en la distribución de la riqueza.



Las distorsiones son otras de las causas en el déficit actuarial que se manejan, existen casos como el de Chile que habiendo pasado a SCI se mantuvo un SR especial para las fuerzas armadas por lo que el estado siguió cubriendo los beneficios pactados. En el caso argentino los abogados se mantuvieron separados del sistema general. Pese a contar con mayores niveles de ingresos y por ello con el potencial para generar una mayor compensación solidaria a grupos menos favorecidos, estos márgenes no se incluyen en el sistema, así este tipo de excepciones también se han dado en el sector consular, legislativo, etc.

La tendencia actual de las administraciones de AL bregan hacia el principio de universalidad al incluir a los más desfavorecidos, financieramente amplían el déficit actuarial ya que son afiliados con nula o baja capacidad de contribución y para compensarlo se requiere una mayor carga tributaria que para criterio de ciertos grupos puede llegar a ser desmedida, desmereciendo con ello medidas alternativas, como la creación y difusión de incentivos para incrementar los niveles de ahorro de los afiliados con mayores recursos, asegurando así una pensión básica solidaria y una pensión máxima garantizada; es decir, la coexistencia del SR y SCI, en breve.

Con el reconocimiento de las limitaciones del SCI recientemente Argentina retomó el sistema de reparto, donde la Administración Nacional de la Seguridad Social –ANSES- distribuida en 10 Administradoras de Fondos de Pensiones- AFP- fueron migradas al SR, la subdirección de administración se encarga de las asignaciones por fondos de jubilaciones y le entrega fondos a la ANSES cuando los necesita. El monto aproximado que manejaron en la migración fue de 28 mil millones de dólares llegando a tener hoy aproximadamente 45 mil millones gracias al efecto precio y al cobro de cupones e intereses producto de su estratégica migración en el 2008, año de la crisis financiera internacional.

Así, sus inversiones se realizan principalmente en el sector público y estos recursos se manejan como un fondo anti-cíclico para cubrir al país en momentos de baja liquidez, prohibiéndose la inversión en el exterior, por lo que su enfoque es hacia proyectos hídricos, de ferrocarril e infraestructura en general. Las tasas son bajas, relativamente de rápida recuperación por contar con plazos de 10 a 5 años, trabajan con años de gracia y el promedio de rendimiento es 6%, similar a Ecuador pero con la diferencia radical de no haber creado un banco para ejecutar esas inversiones.

Como otro referente están los SSS reconocidos por su éxito en las prestaciones, como el de Canadá que tiene un sistema mixto basado en 3 pilares: universal, contributivo y voluntario y los escandinavos con un sistema 100% impositivo que hoy parece ser el más justo., donde el gobierno cubre todo a través de la recaudación de impuestos.

En el SSS argentino las aportaciones sociales cubren el 40% de su presupuesto y el 60% restante proviene del presupuesto del Estado, según el experto argentino: ”con esas proporciones es difícil negarle la jubilación a un individuo que ha pagado impuestos, particularmente en AL donde existen impuestos regresivos como el IVA y sus contribuciones indirectas han sido efectivizadas”. Por ello, además de tratar el tema del nivel de cobertura, el manejo eficiente de los recursos y su eficaz aplicación son básicos para asegurar su sostenibilidad.

La existencia de subsistemas privilegiados que no contribuyen al todo genera distorsiones, por ejemplo en Ecuador las Fuerzas Armadas se manejan de manera independiente y a diferencia de Argentina la contribución estatal es del 40%. Se ha corregido la base de ingresos, en lo público la aportación no puede ser sobre una base menor a USD 500 y en lo privado a USD280 aproximado, lo cual ha mejorado la base de aportaciones junto a otras reformas legales paralelas.

Para concluir, no puede existir una sociedad con individuos excluidos de garantías sociales mínimas, por ello la importancia de encontrar un modelo de administración del SSS hecho a medida, en el caso de Ecuador seguramente las soluciones deban ser ajustadas por fases, hasta que se logre ampliar la cobertura con servicios de calidad y siendo sostenible, todo ello enmarcado en una política de administración coherente con esos objetivos.

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