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miércoles, 25 de mayo de 2011

La afectación del cambio climático a la recaudación de impuestos y a los presupuestos estatales.

Los frecuentes desastres naturales en regiones particulares del mundo, así como la afectación que estos tienen en el desarrollo económico de los países y en la planeación de contingentes, son abordados en este documento con reflexiones sobre nuestro papel en la sociedad.
Las catástrofes generadas por fenómenos naturales o por acción del hombre en años recientes han sido frecuentes, muestra de ellos son los lugares afectados en Haití, Chile, Japón, Tailandia, USA, los que han requerido para su remediación ingentes cantidades de recursos.


Estos fenómenos con impactos de amplio espectro, obligan a la administración pública a la realización de importantes ajustes y esfuerzos para nivelar la economía y dinamizarla hasta compensar –a veces con suerte- su ausencia productiva en el periodo de afectación.

Si los impuestos sirven para financiar el presupuesto público y éstos dependen de sus actividades económicas, entre ellos la producción de bienes y/o servicios; entonces, los desastres naturales además de las pérdidas humanas y materiales también drenan la capacidad de recaudación de la administración pública por la paralización y/o ausencia de actividad económica.

Por ello se recomienda que los gobiernos cuenten con un fondo para este tipo de contingencias y de manera particular y rigurosa, los países que recurrentemente o en mayor nivel muestren niveles de exposición a fenómenos naturales. Esto les permitiría mitigar en parte las dimensiones imprevisibles de su alcance.

Al respecto, según cifras de German Watch y su indicador "Climate Risk Index-CRI- 2010" Los países latinoamericanos muestran los mayores niveles de exposición, en especial los de proximidad al mar Caribe.


Por: Mariela Méndez Prado



Según un mapeo de la misma fuente en CARE2008, los países afectados permanentemente por huracanes entre 1998 y 2008 son: República Dominicana, Nicaragua y Honduras y sus cifras del CRI del 2009 ubican en escala mundial a Honduras 3ro, Nicaragua 5to, Haiti 6to, República Dominicana 8vo, Guatemala 24vo, Honduras fue desplazado del primer lugar por Bangladesh en esa ocasión, pero generalmente el 50% de los 10 primeros puestos de riesgo son ocupados por Países de Centroamérica y Caribe.

La causa atribuida al incremento en los niveles de exposición a este tipo de riesgos está en el cambio climático que se genera entre otros, por las actividades contaminantes de los seres humanos tanto a nivel industrial, de hogares y como sociedad conjunta en la demanda y uso de bienes.

A su vez, según el ICEFI –Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales- al cambio climático se lo responsabiliza también de: 1) Conflictos por falta de agua; 2) Aumento del nivel del mar y mayor exposición a desastres meteorológicos con la consecuente extinción de ecosistemas y biodiversidad; 3) Reducción de la producción agrícola y aumento de la inseguridad alimentaria; y Aumento de epidemias, lo cual demuestra un círculo vicioso, en detrimento de la calidad de vida de los habitantes del planeta.

La previsión en la administración pública, la educación ambiental de las personas en la demanda de bienes, en hábitos de consumo, tratamiento de desechos, la conciencia industrial, el respeto al medio ambiente son otras de las tantas contribuciones que pueden realizarse a favor del medio ambiente.

Recientemente el tema ambiental cobró fuerza en la convención de Nagoya-Japón de octubre 2010 cuando Pavan Sukhdev, responsable del departamento de mercados internacionales del Deutsche Bank de Bombay y militante de Conservation Action Trust propuso un nuevo indicador para evaluar económicamente el impacto del daño climático. La utilización de este tipo de bioindicador marca un punto de partida en un nuevo enfoque de análisis económico contrariando considerablemente la teoría de de Adam Smith y “la riqueza de las naciones” en la cual su supuesto básico era que” la tierra, el trabajo y el capital son abundantes”, según lo expuso el investigador.

Con ese indicador, Noruega fue calificada comparativamente en su evolución 2010-2000-1990 en su agua dulce por 0.8 y sus bosques en 0.4 en una escala de 0 a 1, para el que se evaluaron más de 309 parámetros.

En ese esfuerzo por cuantificación de daños, un reporte de la ONU presentó recientemente el cálculo del costo del desgaste causado a la naturaleza que aproximadamente va entre 2 a 4.5 millardos de dólares por año, pérdidas que no son consideradas en la cuantificación del PIB de los países.

También la erosión de biotipos terrestres como bosques, océanos, etc. han sido avaluados por el FMI entre 1,350 y 3,100 millardos de euros anuales, cifra interesante a analizar si se compara con los 1,150 millones de euros asignados a la pérdida bancaria durante la última crisis financiera. Esa misma fuente estima que si se redujera la emisión de CO2 se podría disminuir el desgate por calentamiento global en 2,600 millardos de euros.

Además, según estudio de la CEPAL si se mantiene el escenario de inacción, considerando el promedio de los tres modelos aplicados en el estudio, la temperatura aumentaría entre 3,6 °C y 4,7 °C hasta el año 2100, dependiendo del país.

Según Sukhdev los daños generados ambientalmente son el doble de la crisis de 1929 lo que vuelve necesario su identificación, análisis de alternativas y tratamiento.

Así, nuestra visión de consumo desmedido de bienes no contemplativos con la naturaleza y el desgaste de los recursos naturales sin observar el cuidado de las reservas nos exponen a mayores costos y restricciones a la actual y a futuras generaciones. Las pérdidas irreversibles del cambio climático afectan principalmente regiones menos desarrolladas, con menor capacidad de adaptación y mitigación.

El cambio climático con sus afectaciones a la producción afectan el ingreso de las empresas y consecuentemente los ingresos por recaudación tributaria de nuestras economía, en donde de existir limitaciones para su recaudación, los individuos nos veremos afectados con una mayor carga tributaria para compensarla.

Los efectos de las catástrofes naturales y del hombre, pueden afectar directamente las bases imponibles y las necesidades de gasto público de los países. Para mitigarlo se necesitan instrumentos fiscales (impuestos sobre las emisiones o mecanismos de topes y comercio para limitar las emisiones) para garantizar que la totalidad del costo social de las emisiones de gases de efecto invernadero sea responsabilidad de los emisores, por ello la necesidad de fijación de un precio para las emisiones de gases de efecto invernadero lo que a su vez tiene efectos en el crecimiento económico de los países y sus niveles de ahorro e inversión, flujos de capital y tipos de cambio.

También, la tarea de aprender a vivir con las nuevas condiciones climáticas, requiere de gasto público para reducir los riesgos a los que está expuesta la sociedad mediante mejoras de la infraestructura, protección de las costas, educación, servicios de salud y agua potable, así como para hacer frente a otros desafíos del cambio climático. Se prevé que estos gastos aumentarán según siga avanzando el cambio climático, y que para 2030 o antes podrían rebasar los US$100.000 millones anuales.

Como anécdota, recuerdo claramente la reacción de un europeo con conciencia ecológica en la plaza de comidas de un centro comercial de la ciudad, los cubiertos, servilletas, vasos entregados en su orden representaban para él un escándalo por la disposición y uso indiscriminado de plástico y papel. Se rehusó a comprar finalmente.

En ciudades como Guayaquil donde se dispone permanentemente de sol no existen aun propuestas concretas del uso de la energía solar. Somos testigos de edificaciones cerradas y blindadas que invalidan la luz natural y continua con que contamos por nuestra posición geográfica favorable. Es incipiente aun el impacto de proyectos de educación ambiental como la clasificación de basura, sus repositorios públicos y sus sistemas de recolección.

Es altamente recomendable que los gobiernos incentiven a través de exenciones impositivas la utilización de materiales biodegradables y tecnologías limpias, y asegurar que las actividades y productos más contaminantes tengan una mayor tasa impositiva, que cambie los hábitos de consumo y permita financiar los procesos de remediación ambiental.

Esperamos pueda vincularse la deuda pública, a procesos internacionales que permitan transformar su pago en recursos para el desarrollo de proyectos ambientales.

El cambio climático es un tema importante a integrarse en los desafíos de la política fiscal y por el lado del gasto público, se requiere la definición y ejecución de programas de educación, cambio productivo y desarrollo rural, que promuevan el respeto al medio ambiente.

¿Podemos convertirnos en un punto generador de cambio? ¿Qué tan dispuestos estamos?

1 comentario:

Sol Angel dijo...

Estimada Licenciada : Méndez , si estoy de acuerdo en que se debe de crear un fondo publico para los desastres ligados con el CC, pero es necesario recalcar , que aunque en la realidad no se practica , no deberíamos de ser los ciudadanos promedios de país pobre los que carguemos con esa carga , cuando los mayores emisores tienen nombre y existen : Estados Unidos , Japón , así los países desarrollados .

Se han diseñado mecanismos e incentivos financieros , qeu lo que hacen es desvirtuar el problema , un claro ejemplo el REDD(Reducción de Emisiones por forestación y degradación ), donde se están destinando mas de mil millones de dolares , endulzando el oido de los países pobres , que estan trabajando día y noche para crear propuesta y acceder a estos fondos , con la promesa de la re forestación y de los incentivos económicos para mantener los bosques , sin mecanismos claros; cuando las liberaciones de co2 que producen los bosques segun el IPCC, a duras penas alcanza un 17% y el verdadero detonante de la contaminación , los hidrocarburos , se siguen dejando como un problema para mañana

Existe los mecanismos de desarrollo limpio , ¿quienes pueden Acceder ? las grandes empresas , con validaciones que cuestan como minimo 100,000 dolares , firman tratados y acuerdos comerciales (CAFTA, ADA) donde no negocian la transferencia de tecnología y de patentes , como se va acceder a tecnologías limpias y baratas .

Y podría pasar mencionando numerosos ejemplos de mecanismo e incentivos económicos , diseñados para que los que contaminante se laven las manos y para que la justicia climática , que es el pago de las grandes potencia contaminadoras se mire como que le hacen un favor a latinoamerica y el resto del mundo , cuando lo que están es pagando una miseria por destruir el planeta .

Todos tenemos responsabilidad , pero no con el mismo peso , el desarrollo no debe de ser sinónimo de destrucción , que ese cobre impuestos a las empresas emisoras de co2 (Noruega los CObra), Nicaragua , Bolivia y la mayoria de nuestros países , ni siquiera cuenta con políticas fiscales .

Seamos ciudadanos cocientes y críticos de nuestras estructuras , no nos sigamos engañando con espejismos ¿Qué paguen los que contaminen?, que se firmen tratados de comercio vinculantes con el ambiente .